GUETADAR/ GETADAR

Aquí os dejamos la imagen que hicimos en tras la noche terrorifica de Guetadar….

Hemen usten dizuegu, ateratako argazkia Getadarren, gau beldulgarria pasa ondoren….

 

Beber “lo normal” puede ser demasiado

El consumo de alcohol es problema de salud pública. Es una sustancia psicoactiva, una droga, con gran arraigo social, forma parte de nuestra vida social y cultural y en general se observa una excesiva permisividad en el consumo incluso abusivo de bebidas alcohólicas. Pero al mismo tiempo se rechaza todo lo que suena a alcoholismo así como las conductas que se asocian con su consumo (agresiones, conducción temeraria, etc.) Es la sustancia psicoactiva que más se consume y que más daños genera a nivel social y personal.

El uso y abuso de drogas, y por ende del alcohol, dependen en parte de la percepción individual de los riesgos y beneficios asociados a su consumo, y ésta a su vez está muy relacionada con la percepción social de los mismos.

En una sociedad donde el consumo del alcohol está tan normalizado, la percepción del riesgo se reduce significativamente frente al resto de sustancias, provocando que aumente tanto el número de personas que consumen como la cantidad consumida. Se bebe para socializar, celebrar, por placer sin pensar que un consumo excesivo o intensivo puede provocar situaciones no deseadas (accidentes, agresiones, lesiones,…)

Una imagen social tolerante y una publicidad engañosa han contribuido a minimizar sus efectos negativos y normalizar su consumo. La actitud permisiva de la población adulta hacia el consumo se ha ido configurando sobre la costumbre, el rito o la cotidianidad de las relaciones sociales, asumiéndola con normalidad.

Imagen de la campaña

Imagen de la campaña

¡DISFRUTA DEL VERANO!

En verano, proteger nuestra salud es lo más importante. Aquí pasamos unos sencillos consejos!

Oso garratzitsua da udan osasuna babestea. Gomendazio batzuk igo ditugu!

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Incomunicación emocional. ¿Te suena?

Historia 1:

Nerea y Miriam están tomando un café en una pequeña cafetería del casco viejo de su ciudad, hace tiempo que no se veían, Nerea está pasando por una mala racha últimamente y necesita desahogarse y sentir el arropo de una buena amiga.

Tras un “Bueno, ¿y tú qué tal todo?” ve una oportunidad para mostrarse ante su amiga y contarle cómo se siente realmente y así lo hace. Empieza a hablar, las palabras se le entrecortan y sus ojos chispean, no es fácil poner palabras a todo eso que viene sintiendo estos últimos días.

Cuando levanta la mirada ve que Miriam, al lado de su taza de café, tiene un gran móvil muy cerca de su mano, más incluso que la taza que está tomando. Como si estuviera preparada para desenfundarlo de urgencia en cualquier momento. Aun así, muestra interés en lo que Nerea le está contando, e incluso le hace algún breve gesto inicial de comprensión y empatía.

Un par de segundos más tarde, suena un sonido en su móvil, tiene un whatsapp, decide atender el móvil y de paso, revisa mensajes anteriores y decide devolver una llamada pendiente excusándose a su amiga por ello, sale a la calle a hablar.

Nerea pierde la mirada entre las demás mesas de la cafetería, ahora sí que se siente sola e incomprendida.

 

Historia 2:

Hace un par de meses que a la madre de Dani le diagnosticaron un cáncer. Por desgracia, ya está muy avanzado y el pronóstico es realmente malo.

Dani suele pasar mucho tiempo con sus amigos del equipo de Balonmano, con los que se lo pasa muy bien. Ellos han sabido que la madre de Dani está muy enferma a través de la madre de otro compañero, y uno se lo dijo al otro, y así hasta que todos lo saben.

Dani sabe también que el resto lo sabe y espera encontrar alguna pregunta, algún comentario, un “algo” que le invite a poder hablar el tema en confianza y poder expresar lo que siente.

Pero lejos de eso, sus amigos se han propuesto no sacar el tema para que no se “raye” y animarlo a menudo a salir de juerga para que se distraiga. Hablan de todo, excepto del tema que se ha convertido en tabú. Ellos lo evitan, él lo busca, pero no hay encuentro.

A altas horas de la madrugada con alcohol en las venas y la música del bar que se acaba, Dani se apoya en la barra del bar y piensa por un instante lo difícil que es tener la oportunidad de poder hablar con alguien de todo eso que lo está devorando por dentro.

 

Historia 3:

Maite es una chica muy simpática y extrovertida. Se despierta todos los días a las 6.30 de la mañana y no para hasta que se acuesta. En su trabajo la aprecian mucho porque llega a todo e incluso cuando le piden que se quede más rato y haga alguna tarea pendiente, ella lo hace de buen agrado.

Al salir de allí, va siempre al negocio familiar a echarles una mano a sus padres y de allí, a la tarde-noche queda con dos amigas con las que acordó repasar lecciones de inglés. Sonríen mucho y se ríen mucho.

Cuando por fin, Maite llega a casa y está sola, un enfado le recorre todo su cuerpo y siente que es una injusticia como la tratan en el trabajo, siente la carga que le supone seguir tirando del negocio familiar y también piensa en lo poco que le apetece muchos días ir con sus amigas a aprender inglés.

Una emoción de ira invade todo su cuerpo, siente dificultad para respirar y una fuerte presión en el pecho. Golpea con los puños un cojín que tiene en el salón.

Mañana, volverá con su sonrisa a hacer todo exactamente igual que hoy. Porque Maite no sabe decir “no”.

 

¿Te suena alguna de estas situaciones? ¿De qué otra forma las reconducirías?

 

Amaia Etxeberria Iturriza. Psicóloga en la Asesoría Juvenil ZURELEKU

¿Qué quiero ser de mayor? Feliz. ¿O no es una respuesta aceptable?

Durante la infancia nos bombardean con la pregunta estrella: “Y tú, ¿Qué quieres ser de mayor?” Como si solo hubiera una única respuesta correcta posible.

Sacudamos falsos mitos como este: “Vocación, solo hay una y abarca toda una gran profesión”

Vocación, es la inclinación de preferencia que siente una persona hacia determinadas actividades. Por lo tanto puede haber una sola vocación o muchas vocaciones diferentes. Pueden ser pequeñas cosas que nos gustan, que a veces parecen insignificantes pero que son muy importantes en una profesión. Vocación puede ser que nos guste trabajar al aire libre, que nos guste educar aunque no tengamos claro cómo ni dónde, que nos guste el trato humano aunque seamos incapaces de concretar en qué tipo de contexto, puede ser….pueden ser muchas cosas y de muchos tipos.

Son gustos, intereses y aptitudes que sentimos y nos atraen hacía una o varias actividades, pueden no englobar una profesión en su totalidad o puede englobar varias profesiones diferentes, pero no por ello, se tiene menos vocación por algo, ni mucho menos.

Me asombra lo a menudo que escucho frases como ésta: “Y si elijo esta carrera y me equivoco. Ya no hay vuelta atrás….”

Como si al tomar un camino, ya solo existiera ese camino. Sin retorno, sin paradas, sin margen a haberse equivocado. La vida no es una sola dirección con un camino recto estupendamente señalizado, temporalizado y perfectamente organizado. Por suerte, la vida, y los recorridos que en ella realizamos, no son solo eso, son mucho más.

Son muchos los caminos posibles, de muchos colores y de diferente tipo. Que incluso se entrecruzan y se puede saltar de uno a otro, y podemos avanzar y retroceder y podemos pararnos y descansar o dejarlo siempre y cuando queramos. El motor y la brújula en ese recorrido, no viene impuesto de fuera, lo llevamos dentro, en nuestra motivación. Por lo tanto, más que importarnos lo qué piensa la gente de nuestro camino, debe importarnos qué pensamos nosotros/as mismos/as de él.

Al igual que no solo una cosa nos gusta para comer, puede no haber una sola cosa que nos guste para ejercer profesionalmente.

Es por lo que, no habría que obsesionarse tanto en buscar activamente lo qué queremos ser, en lugar de eso, deberíamos dejar que ese algo nos encuentre a nosotros/as. Cada vez que te alejas de algo que no te gusta o no te aporta nada y te acercas a algo que te llena, te divierte, te realiza y con lo que disfrutas, ya has hecho una gran elección.

De pequeñas elecciones está compuesta la vida, pequeñas ramificaciones en el camino, por las que decidimos seguir (o no) y aunque estas mínimas elecciones parezcan pequeñas, en realidad son las más grandes. Cada vez que continúas el camino por el lado que más feliz te haga, estás más cerca de la meta, porque al fin y al cabo, esa es la meta, ser feliz con lo que estás haciendo.

Debido a la diversidad de gustos, intereses y aptitudes, y la complejidad que conllevan, yo no haría una sola pregunta, haría varías y en diferentes momentos de la vida, como éstas por ejemplo:

Antes de nada, ¿Qué es lo que NO te gusta?

Aquello que no te gustaría hacer, lo que no te motiva, lo que no te atrae. A veces, es más fácil identificar todo aquello que no queremos en lugar de lo que sí queremos. Escribe todo aquello en lo que no te gustaría trabajar en un papel y tíralo a una caja. Para qué llenar la mochila con cosas de más, si nada nos van a aportar y solo nos supondrán más peso durante nuestro camino.

Una vez hecho eso, contesta a las siguientes preguntas:

1º ¿Lo que estás haciendo hoy te acerca a lo que te gustaría hacer en el futuro?

2º Si el dinero no importara y no habría que trabajar para conseguirlo, ¿A qué dedicarías tu tiempo?

3º Si hubieras nacido en otro lugar, con diferentes influencias, ¿Qué es eso que crees que también te habría gustado?

4º ¿Cuál es esa meta que te gustaría alcanzar en tu vida?

Caminante, son tus huellas el camino, y nada más;
caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”

A. Machado.

Amaia Etxeberria Iturriza.Caminante en ORIENTALAN

Asesoría en Estudios y Orientación Laboral.

Y, ¿las prácticas?

Cada vez que alguien me pregunta, a que me dedico y contesto que soy sexóloga, una gran sonrisa se dibuja en su cara. Es una sonrisa fácil de explicar, porque la he visto muchas veces, y es esa que automáticamente se dibuja cuando su cerebro procesa la palabra sexo. ¿Qué has estudiado? Sexología ¿Qué eres? Sexóloga… a veces me pregunto si esas personas si quiera oyen los sufijos –logía (dícese de la ciencia de), -logo/a (especialista en). Eso sí, todas ellas y automáticamente también, tras la sonrisa procesan otra pregunta de vuelta: y ¿qué tal las prácticas?

Hoy precisamente quiero hablaros de las prácticas. Pero para ello es imprescindible aclarar un par de cosas antes de seguir. Antes hemos dicho que el sufijo –logía significaba “ciencia de” y –logo “especialista en”. El problema es que culturalmente hay un choque entre de que es la ciencia y en que somos expertos los y las sexólogas realmente, y que se divulga sobre ello. Si preguntásemos en la calle, la gente diría que del sexo, es decir de todo aquello que se hace con los genitales, pero la verdad que nosotrxs no hablamos en singular, sino que utilizamos el plural. De ese modo, no hablamos de sexo sino de sexoS. Por lo tanto, la sexología es la ciencia que estudia los sexos, y lxs sexólogxs somxs lxs expertos en los sexos. Es decir, en los hombres y las mujeres, en sus formas de vivirse, sentirse, expresarse, quererse, gozarse y relacionarse con los y las demás, y no solo en aquello que hacen con sus genitales.
Sé que esto puede sonar raro al principio, ya que tenemos muy interiorizado que el sexo es aquello que se hace (encuentros y relaciones) o se tiene (genitales), y no aquello que se es (hombres y mujeres). Pero gracias a la práctica que los y las sexólogas hacemos, esto va cambiando poco a poco y la sexología va teniendo su huequito en esta sociedad. Educación, asesoramiento, terapia… hay muchas formas de intervenir como profesional de la sexología, hay muchas formas de hacer esas prácticas.

A día de hoy, y desde la ASEXORIA, asesoría sexológica juvenil del Gazteleku de Burlada, las prácticas que yo hago son de asesoramiento juvenil, es decir, intento informar, orientar o aconsejar, a los y las jóvenes que se acerca hasta esta. Vienen con diferentes dudas, inquietudes y preguntas o simplemente vienen por curiosidad y atraídos/as por lo mismo que todos/as esas a las que se les generaba una sonrisa. Algunos/as incluso pensando que no deberían de estar ahí, puesto que ya lo saben todo en relación al sexo, sólo por acompañar al amigo o amiga. Pero es entonces cuando gracias a las prácticas que realizo cómo sexóloga descubren la importancia de pluralizar la palabra sexo en sexos. Entonces hablamos de las distintas formas de ser hombres y mujeres, de las distintas formas de expresarse como tales, de los distintos deseos que nacen siendo hombres y mujeres hacia otros hombres y mujeres, de las distintas formas de relacionarse entre ellos y ellas y de los distintos encuentros y desencuentros que se pueden tener. Es entonces cuando surgen nuevas preguntas, dudas e inquietudes y vuelven. Entonces, realizamos más prácticas.

Erika Salvatierra Urtasun. Sexóloga en Asexoría.

EDUCACIÓN DE LOS SEXOS, HABLAN LAS PARTICIPANTES

Para comenzar con la valoración he de decir que creo que ha sido un curso corto pero muy
intenso, el cual me ha permitido, personalmente, conocer términos que desconocía,
interactuar con el resto de mis compañeras, aprendiendo diferentes puntos de vista y realizar
de forma dinámica prácticas que me han permitido interiorizar mucho más dichos términos.
Me hubiese gustado que la duración hubiese sido mayor, para poder trabajar muchas más
cosas. Agradezco mucho al grupo Irekiz taldea, y en especial a Erika, que nos haya hecho llegar
la información del taller, así como su forma de impartirlo, creando un clima de confianza y de
seguridad en el grupo, bajo mi punto de vista. Espero que muy pronto se haga algo parecido
con mayor duración y contenido, si es así, contad conmigo!!! Un saludo muy fuerte.
Sara.

A mí lo que más me ha gustado ha sido, por un lado la forma de impartir el taller ya que la
monitora lo hizo muy ameno y divertido (se nota que hay horas de trabajo y preparación por
detrás) y por otro que la monitora no contestara las preguntas que ella misma lanzaba al aire
(las dudas que nosotras teníamos sí) y que dejara que brotaran las diferente opiniones que
nosotras teníamos para que cada una hiciera su propia respuesta. Eso me gustó mucho, ya que
te hace sentir libre, sin imposiciones y con ganas de indagar más en el tema. Además saber que
los materiales audiovisuales que utilizó están disponibles para volver a echarles otro vistazo
también me parece un punto positivo. Lo único que eché en falta fue la presencia de algún
chico. Eso le habría dado más diversidad.
Anie.